Despedida de la clínica de las Hermanas Hospitalarias del Prado – .

Despedida de la clínica de las Hermanas Hospitalarias del Prado – .
Despedida de la clínica de las Hermanas Hospitalarias del Prado – .
---

Tras sesenta y dos años de servicio en el campo de la salud mental, la clínica psiquiátrica Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Hospitalarias ha sido suspendida por orden oficial. Hoy, el enorme caserón del barrio del Prado, de estilo neomudéjar, está sin pacientes, sin personal médico, administrativo y de servicios generales, y este espacio, que se extiende desde la Carrera Palacé hasta la Carrera Balboauno de cuyos lados da a la rue Darién, está habitado por tres hermanas.

La medida, calificada de extrema por la comunidad religiosa, que además tiene otros dos psiquiátricos en Colombia, uno en Pasto (más grande que el hospital psiquiátrico de Antioquia) y otro en Bogotá, La Inmaculada, afectados al momento del cierre, duró 14 de febrero, a 68 pacientes hospitalizados y resultó en el despido de 70 de los 81 empleados de la clínica. Quedan once, en espera de liquidación.

El cierre de esta clínica, la segunda de su tipo con más camas en Antioquia, Aumenta la emergencia por salud mental, declarada el 4 de julio por el hospital psiquiátrico de Antioquiacon sede en Bello, cuando retomó sus servicios de hospitalización y emergencia.

Una de las tres hermanas del hospital es la Madre Lucía (su verdadero nombre es Luz Campos, originaria de Quito, Ecuador), quien lleva cinco meses ocupada liquidando la clínica y afrontando la grave situación provocada por el cierre de ‘una entidad que nunca ha producido excedente, porque, como él dice, el interés siempre ha sido el paciente y su salud mental por encima de cualquier circunstancia económica. “Había un trato muy humano de los pacientes, llegaban muy mal y luego se iban bien”, dice.

La sede de la antigua clínica estaba en un Bien de Interés Cultural de Medellín. En 1973, cuando las hermanas llevaban trece años en el barrio de Prado, compraron dos casas en la parte de atrás y ampliaron la entidad hospitalaria. En esta zona funcionaba el hospital de día que, entre otros servicios, ofrecía diversos programas terapéuticos a los familiares de los internos. “Había trato en el sentido espiritual, en relación a lo que cada uno practicaba o creía en su origen”.

En 2019, la clínica recibió una circular, 3100, del Ministerio de Salud, sobre proveedores de servicios de salud y autorización, que incluye, entre otros aspectos, normas de infraestructura, personal médico, insumos, servicios de hospitalización y muchos otros artículos. Uno de los problemas detectados fue la falta de ascensor, también para un paciente tumbado o un camillero. Cabe señalar que la clínica tenía tres niveles. En la parte patrimonial no se pudo insertar un ascensor, pero en la estructura trasera, donde funcionaba el hospital de día.

La Secretaría Seccional de Salud y Protección Social de Antioquia, a través de la Directora de Calidad y Redes de los Servicios de Salud, Tatiana María Quiceno Ibarra, decretó la apertura de una averiguación previa a las Hermanas Hospitalarias y dispuso la práctica de visitas, seguimiento y control en la referida clínica. Para estas visitas y controles se seleccionaron funcionarios públicos, en el marco de los protocolos del sistema obligatorio de aseguramiento de la calidad en salud, y ante la presunción de que hubo anomalías en la operación.

Durante una visita anterior, en agosto de 2017, el Ministerio de Salud y Bienestar realizó una lista de verificación con base en la resolución de 2003 de 2014, y el estándar de infraestructura se clasificó como “conforme” y en el ítem “Establecimientos que ofrezcan servicios de salud ubicados en edificios de no más de tres (3) pisos, existan ascensores o rampas(…)” fue calificada, en el caso de la Clínica de las Hospitalarias, como “no aplicable”.

En visitas posteriores de funcionarios, se encontraron algunos desaparecidos, además del ascensor, como la falta de timbres en los baños para discapacitados. Las Hermanas, según su testimonio, cumplieron con las exigencias. El ascensor, que era el más crítico, también estaba ya estudiado y listo para ser instalado, cuando se produjo la declaratoria de suspensión de servicios.

Ante la medida sanitaria oficial, los Hospitalarios, a través de su representante legal, Asunción Lizárraga Artaiz, interpusieron una acción de tutela contra la Secretaría de Salud Seccional el pasado 25 de febrero, no sin precisar su voluntad de cumplir con las “acciones necesarias para subsanar las faltas observadas”. . . El Juzgado Octavo de Ejecución Civil de Medellín condenó a las Hospitalarias y su clínicay lo declaró inadmisible.

El plan de corrección presentado por las Hermanas Hospitalarias se ignoró y no se emprendió ninguna acción legal contra lo que las hermanas consideraron un “engaño” oficial. “Nos mintieron. Hay un interés político en todo esto”, dice la Madre Lucía. Según ella, hay otros intereses, que trascienden totalmente la salud mental y están en el área de abrir otras clínicas psiquiátricas en la ciudad, y, en particular, en la mansión Prado que funcionó durante 62 años “al servicio de la salud mental”.

Los de una organización de salud, llamada Más Mente, que solo tiene oficinas en La Aguacatala, llamó a Sor Lucía con el interés de alquilar las instalaciones de la ex-clínica psiquiátrica de Las Hospitalarias. “Algunos que formaban parte del personal médico y administrativo de nuestra clínica van a abrir una en El Poblado”dijo en tono melancólico la quiteña, abogada, lectora y admiradora de la obra de Teresa de Ávila, la mística española, fundadora de la comunidad carmelitana.

---

El médico psiquiatra Carlos Cardeño, quien laboró ​​durante cuatro años en la Clínica de las Hospitalarias, dijo que en otras fechas quisieron hacer lo mismo con la parte psiquiátrica del antiguo hospital San Vicente de Paúl, hoy llamado San Vicente Fundación, “Pero como era el Hospital, tan reconocido en la historia, no era posible que se cerrara en su departamento de psiquiatría”.

La suspensión de la clínica psiquiátrica motivó la solidaridad de las comunidades religiosas establecidas en el barrio del Prado, como las de Mater Dei. Sor Marta Lucía Cruz, de esta congregación, dijo que en su momento les dijo a los Hospitalarios que hicieran un plantón, una denuncia masiva en la plaza pública, “los vamos a apoyar”, pero no respondieron al pedido.

Sor Lucie, que entró en proceso de liquidación y clausura el 22 de febrero, dice con tristeza que su colega “Les faltó más comunicación con el exterior, con el barrio, con las demás fuerzas. ellos aislaron, no se enteraron del mundo exterior, de la política, de las relaciones con los políticos, el municipio, los gobernantes…”.

La comunidad de las Hermanas Hospitalarias, fundada por el sacerdote italiano Benito Menni el 31 de mayo de 1881, está presente en 27 países del mundo, dedicada a la salud mental. La Clínica Medellín tenía convenios con varias EPS como Sanitas, Salud Total, Sumimedical, U. de A., Unisalud, Sena, Coomeva Prepagada, Sura Prepagada, Medplus Prepagada, Ecopetrol, EPM, Colsanitas y la Alcaldía de Medellín. “Las EPS servían más para el dinero y los pedidos que para la atención y manutención de los pacientes”, dice Sor Lucía.

La casa de los Hospitalarios, en la que ya no aparece el cartel con el nombre de la clínica psiquiátrica, tiene una torre, verjas de hierro forjado, un gran jardín delantero, y en su interior hay, además de una cómoda sala de espera con pisos de madera, jardines parquizados. patios, pasillos de mosaicos luminosos, vidrieras de colores y un ambiente tranquilo. El edificio, diseñado por Félix Mejía, data de 1938.

tu cierre También puede interpretarse como un ataque al patrimonio.no solo arquitectónica, sino ambiental, de convivencia, de barrio, “con lo ya vivido”.

El profesor León Restrepo, de la Universidad Nacional, experto en historia de la arquitectura y el patrimonio, dice sobre esta ausencia de la clínica psiquiátrica: “El Prado es un patrimonio humano, vivido, donde se ha construido una vida de barrio, con vecinos, con instituciones, por eso cuando hablamos del Prado necesariamente tendremos que incluir muchas cosas, el teatro, los establecimientos de salud, muchos de los cuales están presentes en la vida del distrito”.

Según él, la ausencia de la clínica también afecta a los vecinos, a las comunidades que viven allí. “Las personas que estaban allí internadas, sus familiares, formaban parte del Prado. Lo que aquí pasó es un ataque al patrimonio vivo, es la condena a desaparecer de una institución que forma parte de la vida del barrio.

“Más allá de que haya otros intereses, es un ataque al patrimonio que de repente desaparezca un edificio coherente y que esta casa quede más o menos a la deriva”, apunta el profesor, que impartía clases a sus alumnos de máster. y pregrado en diferentes espacios del único distrito de Medellín declarado patrimonio cultural.

Las tres hermanas y los once trabajadores que aún quedan allí van a la deriva. Ya la provincia de Las Hospitalarias, con sede en Quito, tomó la decisión de irse de Medellín. La mansión de los recuerdos árabes, donde los pacientes aún acuden a llorar, pedir ayuda, Ya muestra los primeros signos de sufrir una enorme soledad.


Despedida clínica las Hermanas Hospitalarias del Prado

 
For Latest Updates Follow us on Google News
 

---

PREV ¿Cuál de las propuestas de Petro generó controversia? – .
NEXT No hay ola de robos de niños en Medellín – .