un libro para orquestar el caos – .

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Justificando a Reynols en 2022 puede ser un gesto banal y anacrónico. Un grupo en activo desde hace treinta años, con proyección internacional en el circuito indie, y el reconocimiento tanto de la prensa especializada como de sus colegas. Aparecieron en la portada de la revista The Wire, mientras que Sonic Youth, Henry Rollins, Damo Suzuki y Pauline Oliveros se entusiasmaron con ellos. Su sonido es tan difícil de etiquetar que sus discos circulan tanto en el circuito del indie rock como en el circuito de la música experimental.

Ruido, drone, arte sonoro son solo cuatro de las más de cien clasificaciones que utiliza la prensa para describirlas. “Algunos discos que hicimos con Pauline Oliveros incluso aparecieron en la plataforma de música clásica contemporánea. Pero no pertenecemos a ninguna categoría”, dicen los guitarristas Roberto “Moncho” Conlazo y Alan “Anla” Courtis. El motivo de esta conversación es Reynols: Minexciología (Editorial Dobra Robota, 2022), la sorprendente primera biografía del grupo.

“El universo no existe y es terreno llano y blando. ¿Quién te lo ha dicho? extraterrestres ¿Crees en los alienígenas? No, no existen. ¿Cómo sabes que no existen? Porque les hablé”. El libro comienza con esta referencia a la cosmología de Miguel Tomasín, baterista, tecladista y vocalista de la ya legendaria banda. Todo comenzó a fines de 1993, cuando ingresó a la escuela de música EFIMUS, dirigida por Roberto y Patricio Conlazo, donde Alan Courtis era profesor. La madre del joven músico en ese momento buscaba un espacio donde su hijo, que padecía síndrome de Down, pudiera tomar clases de batería.

La portada de la revista Wire, con Reynols.

La presentación de Miguel fue impecable: “Soy un gran baterista famoso”. El resto de la historia es historia, incluido el Premio al Logro Henry Viscard 2021, de los Estados Unidos, en reconocimiento a Tomasín por su influencia inspiradora y empoderadora en la inclusión de la discapacidad. En un principio el chico baterista se unió al Burt Reynolds Ensemble (con el tiempo el apellido perdió la d, ya que al líder del trío no le resultaba fácil pronunciarlo) y así el formato y el sonido quedaron fuera del grupo. : elementos que los conectan con la roca, aunque no está claro qué tipo de roca. Su música no ofrece lectura social ni sofisticación vanguardista. Sin embargo, su universo sonoro encarna un proyecto político atípico: disolver las fronteras entre música y no música, sonido y ruido, normalidad y anormalidad.

“Miguel es una llave maestra para todas las dimensiones conocidas y todas las cosas que puedas imaginar”, señalan sus compañeros en el libro. En caso de que no sea posible finalizar personalmente la entrevista programada, este intercambio se realiza por correo electrónico.

–Más allá de su propia intencionalidad, el sonido de Reynols se transforma. ¿Cuál es la aportación de Miguel Tomasín a esta tarea?

-La aportación de Miguel es inmensa. De hecho, no es casualidad que se mencione tanto en libros sobre neurodiversidad y neurociencia. Sin querer, logra derrotar muchos postulados. Su posición es algo muy especial, no hay forma de que la forma pueda alcanzarlo y siempre sigue siendo él mismo. Este es un logro al que muy pocas personas tienen acceso.


El ejecutivo de Reynols, Miguel Tomasín, ha sido honrado por su trayectoria con el Henry Viscardi Achievement Award 2021, uno de los galardones más valiosos a la inclusión en Estados Unidos, otorgado a “personas ejemplares que han tenido un profundo impacto al cambiar la vida de las personas con discapacidad y defendiendo sus derechos.

–En tus interpretaciones más crudas, la música se percibe como un sonido no musical o no lingüístico. ¿Qué idea de musicalidad manejan?

–El lenguaje es muy limitado para referirse a estos temas y en ocasiones conduce a simplificaciones excesivas. El sonido es mucho más preciso y debería bastar por sí solo para definirlo todo. Digamos que nuestra búsqueda particular ha sido constante y no cumple con los criterios de la industria musical, aunque ha encontrado la manera de que personas de todo el mundo puedan escucharla y quieran lanzarla en todos los formatos (cassette, vinilo, CD, DVD). , etc.). y así enseguida). También ha sido muy bien recibido por bandas y artistas como Pauline Oliveros, Lee Ranaldo, Damo Suzuki, Acid Mothers Temple, NU Unruh, Nihilist Spasm Band y otros que han ayudado a lograr cosas inicialmente inimaginables en este camino paralelo.

–El grito de las gallinas engullidas por un agujero negro en Sinfonía de 10.000 pollos puede ser desgarrador. Gona Rubián en Ranesa es más progresivo. ¿Hay una nueva búsqueda de sonido?

-Puede o no ser devastador. En Lituania lo usaron para una mezcla disco y la gente a su manera bailaba al son de diez mil gallinas. Otros discos, como el reciente Tolin Asumer, suenan muy diferente. De hecho, fue masterizado por James Plotkin, quien hizo el mismo trabajo para David Lynch y las bandas sonoras de las películas. cielo liquidoViaje a las estrellas II. Pero sónicamente, uno de nuestros mayores objetivos es sorprendernos estilísticamente sin saber realmente cómo sonará el próximo álbum. Por ejemplo, en el libro hay una sección que menciona una gran cantidad de géneros musicales utilizados por críticos de todo el mundo para tratar de definir lo que hacemos: todos son exactos en algún grado, pero al mismo tiempo ninguno lo es. completamente.

Grasa Vegetal Hidrogenada

El periodista Roque Casciero alguna vez definió a Reynols como un grupo de Terroristas sonoros argentinos. Dos años después, en 2003, la policía británica validó el título al expulsar a Conlazo y Courtis de la isla. “Era la época de la guerra en Irak, recuerdan, por lo que los controles fronterizos eran muy estrictos. Al revisar nuestro equipaje encontraron una mano mecánica, rollos de cinta adhesiva, piedras, bolsos, una cuerda amarilla, una baraja de cartas, básicamente cosas que recogíamos en los pueblos por donde pasábamos y a las que solíamos jugar. Cuando el oficial nos preguntó en tono sobrio si conocíamos a Maradona, nos dimos cuenta de que ese día, hiciésemos lo que hiciésemos, no íbamos a jugar en Inglaterra.


Precursores del concierto botánico. Buenos Aires 1995, Reynols tocando frente a un público “garantizando” la biodiversidad.

Esta idea de terroristas sónicos se traslada también a un cierto sentimiento de marginalidad, de descentramiento en relación a sus pares. A Reynols lo acompaña desde sus inicios la certeza de no inscribirse “en ninguna escena: ni rock, ni jazz, ni escena experimental.”. Reynols ha lanzado 150 álbumes. El único que sacaron en Argentina fue el disco sin disco, Grasa Vegetal Hidrogenada. Data de 1995 y, cuando se abrió la caja, el CD se había desmaterializado 15 segundos antes. La presentación de este disco sin disco fue el “concierto para plantasen respuesta a la falta de audiencias humanas que quisieran escuchar a Reynols en Buenos Aires. El disco sin disco “incluye los otros cien que hicimos después y que fueron editados por sellos externos. Así que realmente, todo lo que se ha lanzado en el mundo se lanza en Argentina, en un solo disco”, dicen los Reynol.

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–Está claro al leer el libro que el sonido es parte del concepto de la banda, pero no lo único. Dentro Grasa vegetal hidrogenada o en tocar la torre eiffel la ironía es el catalizador de la reflexión. ¿Qué importancia tiene el concepto en tu obra?

– Ironía no es el término exacto, ya que ironía dice lo contrario de lo que significa. En este caso, nada funciona así porque no hay un solo significado: hay miles. Tocar la Torre Eiffel puede significar varias cosas diferentes para diferentes personas en sus respectivos contextos, incluido el significado literal de tocar esa masa de hierro con las manos y registrarla. Pero no nos interesa limitar los significados de ninguna manera; cuanto más abierto, mejor. Cuando se trata de lo conceptual, es probable que lo que socialmente vemos como realidad no sea real, por lo que actuamos en consecuencia.

¿Cómo surgió la idea del libro?

-A lo largo de estos años, mucha gente de todo el mundo nos ha preguntado cuándo vamos a hacer un libro. Así que pensamos que era el momento de hacerlo y aprovechamos la pandemia para hacerlo realidad. Son más de dos años de encuentros virtuales semanales con Gabriela de Mola, de la editorial Dobra Robota. Además, teníamos un cuaderno donde escribíamos recuerdos, anécdotas y vivencias de los recorridos y otros momentos que sirvieron para completar los textos. Fue una catarsis grupal en medio de la confusión pandémica.

–”minexio no está ligado a ninguna forma… toma la forma que todos creen que tiene”, afirman en el libro. ¿Por qué mineralogía?

-Querer contestar eso con palabras y en pocas palabras sería como intentar atrapar las Cataratas del Iguazú en un dedal. Aunque imaginar el sonido de una caída mientras se leen estas palabras puede dar una idea clara de lo que trata el libro.

-Dentro minecxiología sus voces son descentradas, repercutidas en epígrafes y artículos de terceros. ¿Cómo se concibió el concepto de un libro que combina diferentes tipos de material?

-No había forma de hacer una biografía lineal que funcionara, por eso preferimos que las voces se multipliquen por fractalización. Se podrían armar varios libros con el material que hemos recuperado de los archivos (seguramente saldrán otros en el futuro) pero este libro es solo la punta del iceberg.

–En Argentina, la recepción de Buscando a Reynolds, intervenciones televisivas en el programa Socolinsky, dispusieron al grupo como material de consumo irónico. Sin embargo, la recepción internacional del grupo y del propio libro complica esta lectura. ¿Te sientes cómodo con estas lecturas?

– Dejamos los análisis de recepción a los teóricos locales e internacionales: quitarles su trabajo sería injusto y más en estos tiempos. Pero, en cualquier caso, nos sentimos cómodos con lo que hacemos. Miguel nos enseñó a estar a salvo de buenas y malas críticas.

– ¿Cómo influye el trabajo con niños con discapacidad?

– Esto era fundamental para nosotros. Serían como las gafas de la película They Live, de John Carpenter pero emitida todo el tiempo. La pregunta es hasta qué punto nuestra sociedad está dispuesta a aceptar este punto de vista. Por el momento no podemos decir que seamos muy optimistas, pero quizás en el futuro esto cambie; Sería muy positivo para todo el planeta.

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